El escenario Martín Fierro se transformó en una verdadera pista de baile con la llegada de Paquito Ocaño. Con su inconfundible estilo campero y una energía que desbordó las tablas, el artista brindó un show de 40 minutos que puso a bailar a cada rincón del Anfiteatro José Hernández en esta jornada final.
El «Dueño del boliche» tomó el mando de la penúltima posta artística de la Edición 60. Con un repertorio cargado de ritmos bien nuestros y esa picardía que lo caracteriza, Paquito logró una conexión total con el público que, a pesar de ser la última noche, demostró que las ganas de fiesta están intactas.
Su actuación fue el nexo perfecto para lo que se viene: el carnaval riojano y el estallido del cuarteto. Con el polvo levantado por el baile y la alegría a flor de piel, Paquito Ocaño se despidió ovacionado, dejando la vara bien alta para el cierre del festival.