En una noche cargada de nostalgia por el final de la Edición 60, el Indio Lucio Rojas transformó el escenario Martín Fierro en un altar a nuestras raíces. Con una entrega que fue mucho más allá de lo musical, el artista salteño conmovió a miles de almas, reafirmando que el folklore late más fuerte que nunca en el corazón de Jesús María.
Lucio Rojas no solo cantó, sino que celebró la identidad de un pueblo que se niega a olvidar su esencia. Con una puesta en escena que desbordó pasión y un despliegue de danza que llenó el escenario de colores y tradición, el «Indio» logró que el público se fundiera en un solo abrazo de zambas y chacareras.
Fue un momento de comunión absoluta, donde el escenario mayor fue testigo de cómo la música puede unir generaciones y geografías. Al bajar del escenario, el eco de su voz quedó resonando en las tribunas como el preludio perfecto para el adiós definitivo a diez días de gloria.