La ciudad de Jesús María celebra un logro histórico. Leo Seculini, el único cordobés integrante de la Selección Argentina de básquet para personas con síndrome de Down, se consagró campeón del mundo junto al equipo nacional en Hungría.
Mientras el deportista festejaba el título en Europa, su mamá, Beatriz González, compartió la emoción que atraviesa a toda la familia y agradeció el acompañamiento recibido durante el proceso que permitió concretar el viaje.
“Estoy feliz por él, feliz por nosotros y feliz por toda la gente que aportó, que puso su granito de arena para que todo esto se pueda lograr”, expresó en diálogo con Radio Jesús María.
La selección argentina alcanzó el título de manera invicta y cerró el torneo con una destacada actuación. Para Beatriz, el campeonato representa mucho más que una medalla.
“Llegó a la final y la ganaron. La felicidad de él es incomparable. Pocas veces lo vi llorar y cuando hablé con él estaba a puro llanto, pero de felicidad”, relató.
Superar los miedos
La madre del deportista recordó que la participación en el Mundial implicó enfrentar desafíos personales importantes. Leo debió superar temores vinculados al viaje y a la experiencia de alejarse durante varios días de su entorno habitual.
“Al principio tenía miedos, pero los fue venciendo. Fue atendido por psicólogos, terapistas y tuvo mucho apoyo de todos. Estuvimos acompañándolo para que pudiera superar esos miedos”, explicó.
Incluso recordó que en el aeropuerto, antes de partir, el joven dudó en subir al avión. Sin embargo, logró afrontar la situación y disfrutar una experiencia única.
“Yo sabía que lo iba a superar porque siempre le gustaron los desafíos y hacer cosas nuevas”, afirmó.
El acompañamiento de toda una comunidad
Durante los meses previos al Mundial, Leo y su familia impulsaron distintas actividades para recaudar fondos y costear el viaje. Según destacó Beatriz, la respuesta de la comunidad fue fundamental.
“Todo el mundo está contento. Acá fue como una hazaña. Jesús María y toda la región colaboraron para que esto fuera posible”, señaló.
También valoró el acompañamiento permanente de sus compañeros de Los Gladiadores, el equipo adaptado del Polideportivo Municipal, quienes siguieron cada partido a la distancia.
“Siempre están presentes, con mensajes y detalles. Cuando lo despidieron antes de viajar lloraron mucho y lo extrañaron. Ellos también vivieron este Mundial”, contó.
Esperando el regreso
La delegación argentina emprenderá el regreso este fin de semana y se espera que arribe al país el domingo.
Mientras tanto, Beatriz cuenta las horas para volver a abrazar a su hijo.
“Acá en casa siento que me falta algo y es él. Tengo muchas ganas de abrazarlo. Esa es la palabra: estoy tranquila y feliz”, concluyó.