Jesús María es famosa por su festival, por tener el mejor asado del mundo y, desde ahora, por tener su propia marca de yerba mate. El proyecto nace de la mano de un ex gendarme misionero que, tras elegir nuestra ciudad para formar su familia, decidió unir sus raíces con el sentimiento jesusmariense.
El secreto del sabor: Secado Barbacuá A diferencia de las yerbas industriales, este producto rescata un proceso ancestral llamado secado barbacuá. Se trata de una técnica que estaba desapareciendo en Misiones debido a su lentitud:
- Calor indirecto: El sapecado y secado se realiza con leña, pero el fuego está a unos 15 metros de distancia. El calor y el humo llegan de forma indirecta, ahumando la hoja lentamente.
- Paciencia artesanal: El proceso de secado dura unas 24 horas en total.
- Estacionamiento natural: Una vez procesada, la yerba se almacena en bolsas durante 24 meses (dos años) antes de ser empaquetada. Esto garantiza que no produzca acidez y tenga un sabor intenso pero equilibrado.
De la Plaza de Cafayate a Jesús María El emprendedor relató cómo empezó vendiendo mates misioneros en una pequeña mesa en Salta mientras era Gendarme. Tras notar el éxito y la demanda de productos auténticos, decidió dar el paso junto a su pareja, Dayana Corvo, para lanzar un producto con identidad propia.
«Jesús María nos dio todo, aquí formé mi familia. Queríamos devolverle algo con un producto que nos representa a todos en cada mañana», explicaron durante la presentación. Al ser una producción artesanal y de estacionamiento tan prolongado, las cantidades son limitadas, lo que la convierte en una verdadera «joya» para los amantes del buen mate.