En una noche que ya es leyenda, Soledad Pastorutti celebró sus 30 años con el folklore ante una Plaza Próspero Molina que agotó sus entradas semanas antes. Un show de nivel internacional que incluyó una entrada triunfal desde el cielo, invitados de lujo y un recorrido por tres décadas de éxito.
La octava luna de Cosquín 2026 no fue una más. Fue la noche en la que el festival se detuvo para rendir homenaje a la mujer que cambió la historia del género hace exactamente 30 años. Bajo un cielo estrellado, la plaza vivió un «Sold Out» absoluto para presenciar el que muchos ya califican como el mejor show en la carrera de la santafesina.
Una entrada para la historia y un viaje musical
El reloj marcaba la 1:30 de la madrugada cuando se apagaron las luces. Tras un video introductorio con imágenes de aquel debut en 1996, la sorpresa fue total: Soledad descendió desde lo más alto del escenario Atahualpa Yupanqui, simulando llegar «desde la luna», lo que desató una ovación ensordecedora de las casi 10 mil personas presentes.

El repertorio fue una antología perfecta. Desde «A Don Ata», con el revoleo de poncho que es marca registrada, hasta sus baladas más recientes. «Gracias Cosquín por darme una vida entera dedicada a la música. Aquí nací y aquí elijo seguir celebrando», dijo una Sole visiblemente emocionada ante su público.
Invitados de lujo: de Los Nocheros a la «Gringa» renovada
La celebración no fue en solitario. Soledad compartió escenario con grandes amigos que marcaron su camino. Uno de los momentos más altos fue el reencuentro con Los Nocheros, con quienes entonó clásicos que hicieron lagrimear a más de uno. También hubo espacio para la nueva generación, compartiendo micrófono con artistas emergentes que la propia Sole apadrina, demostrando su generosidad con el género.
La mística de la octava luna
Antes del huracán Pastorutti, la noche tuvo otros puntos altos. Raly Barrionuevo brindó un concierto íntimo y poderoso, reafirmando su vínculo con la plaza, mientras que los ganadores del Pre-Cosquín demostraron que el semillero del folklore está más vivo que nunca.

Sin embargo, el cierre fue pura fiesta santafesina. Soledad terminó su show pasadas las 4 de la mañana, bajando del escenario para abrazarse con la gente de la primera fila, en un gesto que resume 30 años de cercanía y autenticidad.