De la profundidad de José Luis Aguirre a la fiesta interminable del cantor salteño. Una Plaza Próspero Molina colmada vibró con homenajes, danzas tradicionales y un cierre que se extendió hasta el amanecer.
La séptima luna de Cosquín 2026 quedará marcada por el idilio inquebrantable entre el público y sus referentes. Con entradas agotadas de forma anticipada, la «fiesta popular» fue el denominador común de una jornada que ofreció desde momentos de escucha atenta hasta el estallido de las zambas y chacareras.
El Chaqueño y un romance que no tiene fin
Promediando su presentación, el Chaqueño Palavecino hizo estallar la plaza con el clásico «A Don Amancio». El salteño no solo cumplió con las expectativas, sino que transformó el Atahualpa Yupanqui en una gran peña que se prolongó hasta pasadas las 4:30 de la madrugada.
Durante sus dos horas y media de show, Palavecino se dio el gusto de coplear e invitar a figuras como el legendario Gringo Pacheco, los emergentes Canto del Alma y su compañero El Toba. Entre el público, se destacó la presencia de Milo J, quien disfrutó del show desde la terraza gastronómica antes de su esperada actuación del domingo.
La mística del «Chuncano» y la danza de Zerbini
José Luis Aguirre renovó su conexión con el público con una propuesta que fue de menos a más. Su himno «Córdoba Morena» incluyó sentidos guiños a La Mona Jiménez, Ica Novo y el Chango Rodríguez. El momento más emotivo llegó con la milonga dedicada a los trabajadores de la salud y a René Favaloro, que le valió una ovación de pie.

Por su parte, Emiliano Zerbini (Consagración 2018) devolvió al escenario ritmos olvidados como la jota, la firmeza y la arunguita, algo muy celebrado por los bailarines presentes.
Mujeres protagonistas y el hechizo del violín
Natalia Pastorutti tuvo su gran momento de conexión con la plaza, recibiendo la distinción y el poncho coscoíno en el marco de sus 30 años de carrera. En el plano instrumental, Juanjo Abregú confirmó su ascenso meteórico: con un violín «hechizo» y una energía arrolladora, el tucumano brindó una actuación imborrable en horario central.

La grilla se completó con la potencia de Juan Fuentes, la delegación de Paraguay y el proyecto «El Encuentro» (Ramonda, Rodríguez y Herrera), que unió el acordeón, la armónica y el charango en una selección bailable que encendió la noche.