Con su inconfundible estilo montaraz y un despliegue de energía que contagió a las miles de personas presentes, Lázaro Caballero se consolidó como una de las figuras estelares en los 60 años de Jesús María.
Si hay un artista que sabe lo que es el «color y el coraje», ese es Lázaro Caballero. El formoseño llegó al escenario Martín Fierro para reafirmar su romance con el público del Festival Nacional de Doma y Folklore, brindando un show que fue una verdadera fiesta de principio a fin y que puso a bailar hasta al último rincón del Anfiteatro José Hernández.
Con Sangre de Quebracho en Jesús María
Desde el primer acorde de violín y el estallido del bombo, Lázaro impuso su sello. Su repertorio, profundamente ligado a las vivencias del hombre de campo y la alegría del quebracho, no dio tregua.




Un embajador de la cultura gaucha
A lo largo de su presentación en esta edición aniversario, el artista destacó la importancia de mantener vivas las tradiciones. «Jesús María es el altar del folklore y estar aquí en sus 60 años es el honor más grande para un cantor que viene del monte», expresó Lázaro ante una ovación cerrada.
Su carisma natural y su voz potente lo confirman, año tras año, como uno de los herederos legítimos de los grandes festivales, logrando que el folklore formoseño sea protagonista indiscutido en el corazón de la provincia de Córdoba.