El Anfiteatro José Hernández fue el epicentro de una velada épica y multitudinaria. Con un escenario Martín Fierro que brilló con luz propia, los máximos exponentes de nuestra música regalaron un concierto inolvidable en la tercera jornada de la «Edición Diamante».
La tercera noche del Festival de Doma y Folklore de Jesús María no fue una más; fue la noche en la que el tiempo pareció detenerse para dar lugar a la magia pura. Este sábado 10 de enero, miles de almas se congregaron para ser testigos de un hito en la historia de los 60 años del festival: el encuentro de Abel Pintos y Los Nocheros en una misma jornada.
El romance y la potencia de Los Nocheros
El clima de emoción comenzó a elevarse con la llegada de Los Nocheros. El cuarteto salteño, dueño de un romance inagotable con el público de Jesús María, recorrió sus clásicos más emblemáticos, transformando el anfiteatro en un solo coro que retumbó en cada rincón del predio. Su actuación fue el preludio perfecto, cargado de nostalgia y vigencia, para lo que sería el gran cierre de la noche.
Abel Pintos: El dueño de todas las miradas
Cerca de la madrugada, llegó el momento más esperado: la aparición de Abel Pintos. Con su carisma habitual y una conexión espiritual con sus seguidores, el artista bahiense ofreció un show de una entrega total. Cada acorde y cada palabra reafirmaron por qué es la figura más convocante del país, brindando un espectáculo que navegó entre el folklore profundo y sus éxitos pop, sellando una noche verdaderamente épica.
Una grilla que no dio respiro
La jornada se completó con el talento de Los Trajinantes, quienes encendieron la mística folklórica antes de los platos fuertes. También pasaron por el escenario Mati Rojas, Sant2 y Los Herrera, mientras que la madrugada fue musicalizada por el set de la DJ Valentina Vazquez Bournot.
Coraje en el campo y tradición
Más allá de la música, el campo de jineteada fue el escenario del Campeonato Nacional e Internacional de Jineteada y el Campeonato Jinetes del Festival, donde el coraje de los jinetes mantuvo la adrenalina en lo más alto durante toda la tarde.
Jesús María vivió así una de sus noches más brillantes, confirmando que en su edición número 60, el color y el coraje siguen más vivos que nunca.





