Lucas Rivero: » la práctica hace al caminante y yo camino con mi silla de ruedas»

Lucas es un joven que padece discapacidad motriz y utiliza su silla de ruedas como medio de transporte para movilizarse haciendo de 15 a 45 kilómetros diarios. Su condición de cáncer pulmonar y los trámites que implica la enfermedad requiere que el joven constantemente esté de un lado al otro. Es amante de los deportes y su fuerza de voluntad es un hecho y una historia de vida a resaltar.

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AUDIO | Lucas Rivero

» A velocidad baja voy a llegar, en algún momento yo llego. Es revelarse a decir que no, yo directamente no digo que puedo o no, directamente lo intento, no funciona en mi cabeza el no», explicó.

Lucas Rivero es un vecino de Jesús María que padece discapacidad motriz y se transporta de forma autónoma por diferentes lugares en su silla de ruedas. Lo caracterizan su amor por los deportes, las actividades al aire libre y su fuerza de voluntad para hacer sus cosas cotidianas. Desde hace siete años viene cursando un cáncer de pulmón y ello no lo detiene para seguir con sus rutinas y actividades. 

Lucas atraviesa y recorre todos los rincones de Jesús María y Colonia Caroya. Frente a rutinas médicas o por esparcimiento se encuentra la mayor parte del tiempo con veredas y calles deterioradas. Consecuentemente utiliza guantes y las cubiertas de su silla terminan desgastadas. 

“Típico de la tormenta que hace que la calle quede poceada y con serruchos. Directamente las veredas no zafan ninguna, ni en Colonia Caroya ni Jesús María. Tucuman, Olmos, Colon y Roca, de ahí se acabó, salís de este periférico y ya no tenés veredas y a la gente no le importa como estacionan ni como andan los autos”, refirió a su rutina diaria. 

Sobre los automovilistas compartió que algunos tienen empatía, pero otros le “pasan finito” y recordó entre risas el día en que al salir recién bañada de su casa, un camión regador lo empapó y “se enojó” con Lucas. 

Para transportarse, Lucas describió que lleva una silla semideportiva compacta,entrenar, guantes de nitrilo para cuidar el roce de las manos y los neumáticos de las ruedas, y fundamentalmente tres cosas más: 

“Alma, corazón y toda la fuerza para ir a cualquier lugar que me sea necesario”, agregó Lucas. 

La idea de usar la silla deportiva fue para practicar basquet en Club Alianza, sin embargo comenzó a notar que también era un recurso útil para sus recorridos diarios. Sumado a su situación de salud, que requiere de gran cantidad de trámites con idas y vueltas donde llega a recorrer entre 15 hasta  22 kilómetros por turnos, visitas al médico, farmacias, autorizaciones y mutuales. Sumado a algunas salidas de recreación se suman de 35 a 40 kilómetros. 

“ Los médicos y mi familia me dicen, no te dejes de mover. Me sirve para despejarme más allá de toda discapacidad o asunto médico que esté pasando en este momento. Y bueno que mejor matar dos pájaros de un tiro, tener que hacer las cosas, movilizarse y no quedarse”, manifestó Lucas. 

Entre sus pasiones confesó que el básquet, correr en silla de ruedas, natación y los animales son sus debilidades. Si bien antes practicaba más actividades deportivas, la situación se complicó llegada la pandemia al recibir una llamada de un centro oncológico en Córdoba para recibir tratamientos. Quedó en el lugar en cama sin poder levantarse durante 596 días hasta el 18 de septiembre. 

“ Tuve que aceptarlo y después me largaron. Me dijeron, macho te largamos con la misión de que vivas. Mi misión hoy más allá de cualquier adversidad física, enfermedad, burocrática, de calle o lo que sea, es tratar de vivir y hacer las cosas que me gustan”, concluyó.