El Festival Nacional de Folklore cerró su 66ª edición con una jornada que rompió todos los moldes. Desde la consagración definitiva de los nuevos valores hasta el histórico encuentro entre el trap de Milo J y la maestría de Soledad, la Plaza Próspero Molina fue testigo de un cierre que unió el pasado, el presente y el futuro de nuestra música.