María Eugenia Cadamuro tenía puesta la campera de su hijo Jeremías cuando fue asesinada

Por primera vez la Fiscalía de Instrucción liberó información trascendental sobre el femicidio de Maru Cadamuro ocurrido presuntamente el 15 de marzo de este año. El caudal de pruebas complica más a Jeremías Sanz imputado por homicidio doblemente calificado por el vinculo y violencia de género y agravado por el uso de arma de fuego.

LA CAUSA EN CONTEXTO

El fiscal Raúl Almeida dejó firmado un decreto de 340 fojas que confirma la prisión preventiva, para Jeremías Sanz, único imputado por el homicidio doblemente calificado por el vínculo y violencia de género, agravado por el uso de arma de fuego.

La definición de la imputación como violencia de género va en consonancia con la jurisprudencia del Tribunal Superior de Justicia . La fiscalía sostiene que la relación de Jeremías con su madre se caracterizaba por la presencia de diferentes tipos de violencia: psíquica reiterada, física (constatada por testimonios) y económica.

Este último tipo de violencia se debe a que María Eugenia no podía disponer de sus bienes dadas las amenazas de Jeremías. Ha trascendido que la mujer asesinada tenía frecuentes inconvenientes para administrar los bienes correspondientes a la herencia existente tras la fallecimiento de su madre (abuela de Jeremías).

Otras de las amenazas del hijo a su madre serían por la denuncia que Marú había realizado a su hermana Mabel.

Había presión para que Maru vendiera la casa que ella estaba arreglando para alquilar. Su hijo habría preferido el dinero antes que la renta mensual que María Eugenia tenía pensado pasarle.

LAS PRUEBAS QUE TOMA ESTADO PÚBLICO

Las llamadas del día 15 de marzo

Testigos informaron que el día 15 de marzo Jeremías realizó llamadas espontaneas cuyo contenido eran apreciaciones autoincriminatorias, es decir: el acusado llamó a amigos para confirmar que había asesinado a su madre.

La llamada de María Eugenia

La llamada que la víctima realizó a una de sus amigas podría haber sido realizada bajo la coacción del asesino, esto se deduce de la seriedad en la cual expresó las dificultades que tenía con el trabajo de Ana Ponce.

Jeremías y las armas de fuego

Los disparos que terminaron con la vida de María Eugenia Cadamuro fueron realizados con un arma calibre 16 mm a 80 cm de la víctima. Jeremías contaba con cuatro armas de fuego: un arma calibre 16 (la cual habría sido utilizada en el crimen), un revolver calibre 22, un rifle, y una escopeta recortada. Ninguna contaba con autorización del RENAR.

Las fotografías de Jeremías: campera, frazada y armas

En uno de los allanamientos Jeremías entregó un iPhone. Esta certificado que se eliminaron conversaciones, llamadas y mensajes de los día en que habría ocurrido el hecho delictivo.

Sin embargo, Jeremías no eliminó las fotografías. En una de las mismas se puede observar al joven con una campera roja (marca UNIQLO) talle L.

En otra de las fotografías se puede apreciar una manta que luego apareció sobre el cadáver enterrado de la víctima. La misma, reversible, por un lado con rayas horizontales de dos colores y por el otro lado monocromática, con costuras romboidal se encontraban en el dormitorio de huéspedes de la casa que el imputado alquilaba con Nicolás Rizzi en Sinsacate.

Dentro de la camioneta, que fue mandada a lavar por el propio Jeremías, se encontraron cartuchos de una escopeta calibre 16. El mismo milimetraje detectado en la autopsia.

Se conoce que el tráfico de mensajes entre familiares y amigos de Jeremías fue muy intenso, y que el imputado habría confirmado a su núcleo familiar la autoría del hecho. Aunque restan hacer pericias, estas no atacarán las pruebas ya existentes de la causa.

La única prueba que podría torcer el rumbo de la causa es el de la inimputabilidad. Esto sólo se sabrá con la pronta evolución del expediente.


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