ENDURANCE CHALLENGE | Emanuel Ocampo salió primero en su categoría

El atleta jesusmariense corrió los 160 km del Endurance Challenge 2016, en el país hermano de Chile, alcanzando el primer lugar en el podio en su categoría y resultando 5to en la general, logrando un tiempo total de 30.06.33. Bajo el lema "correr detrás de los sueños", Emanuel compartió una crónica vivencial de sus primeros y victoriosos 160 kilómetros. AQUÍ SUS PALABRAS.

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La crónica de Emanuel Ocampo:

«Crónica de mis primeros 160km:

Como todo objetivo, sé que no se logra de la noche a la mañana. Fue un proceso de 2 años casi, cuando me propuse que algún día correría semejante distancia: preparación física y mental.

Pero ahí estaba con los nervios y la adrenalina a flor de piel. Este 14 de octubre de 2016 quedará en la listas de cosas que logré cumplir.

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En cuanto a la carrera, los primeros 20km me costaron muchísimo ya que miles de pensamientos buenos y malos pasaron por mi cabeza: que iba muy rápido, que la ‘zapas’, que tenia sed, que la subida fue durísima, que qué hacía corriendo al lado de semejantes ‘cracks’, cuánto duraría a ese ritmo. Miles de cosas. Luego logré acomodarme hasta encontrarme. Cambié el modo de pensar y empecé a disfrutar de estar en ese momento, en esas montañas y con semejantes atletas.

Los primeros 80km llegué en casi 11 horas al drop bag y tenía pensado llegar entre 12 o 13 horas. En kilómetros, antes habíamos tenido un percance en un mal desvió: hizo que corriéramos un trecho en dirección contraria. En el drop bag pude tener mi asistencia donde comí , cambie un par de cosas y seguí, saliendo en 3era posición.

De ahí marchaba muy bien con trepadas muy duras y descensos muy largos. Al llegar al km 104, donde también me esperaba mi asistencia, comí y recibí las energías de todos mis amigos.

Salí motivado a meterle a ese cerro, pero pasaron 2km y empezó lo peor: empecé con nauseas y luego vómitos uno tras otro, lo que hizo debilitarme y deshidratarme. En ese momento no podía tomar ni agua, paraba cada 5 minutos. Hasta pensé en echar una siesta en medio de la subida, pero pensé: «¿quién me bajaría de acá si se ponía peor?» y seguí avanzando para tratar de llegar al PC y ahí ver que hacía: si abandonaba o no.

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Antes de eso, Enzo Ferrari me alcanza y me convida un poco de agua. Eternamente agradecido. Al llegar al puesto decidí dormir 20 minuto. Me dieron una manta y me tiré a dormir pero empecé a tener mucho frío, entonces había que decidir: el frío o seguir lento, pero seguro.

Logré combinar con Roberto (otro gran atleta de Mendoza) – un pacer – y Aydee, de Perú, en ese momento la segunda dama. Juntos seguimos trepando cerros y bajando esos descensos que después de deshidratarme las piernas no quedaron como antes.

Parecía que llevaba pesas en las piernas. Recordé que cuando venía con Marlene me decía que el dolor no existe. Así seguimos hasta que se hizo de día en el km 134. Nos recibieron con hamburguesas (a esa altura era un manjar). Dejar de comer naranjas, bananas y tomar bebidas isotónicas, geles. A esa hora calculo eran tipo las 8 am.

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Mientras comía recibía masajes para ver si lograba recuperar las piernas. Salimos de ahí con la idea que ya faltaban alrededor de 20km ‘llanos’. Calcé los auriculares y la música me soltó las piernas pero no por mucho: kilómetros después, murieron. Al último, me deje de preocupar por las posiciones y el tiempo y me dije ‘chau, hay que terminarla’ y así fue.

Llegar contento, corriendo – cuando kilómetros atrás no podía ni caminar -, con la bandera Argentina, con la gente conocida esperándome. Una de las experiencias más lindas. Sin duda he aprendido y disfrutado muchísimo de esta gran experiencia».