Monseñor Rodriguez: El cura que enseña a vivir
Roberto Rodriguez tiene 80 años. Fue director del Seminario Menor y obispo auxiliar en Córdoba, Villa María y La Rioja. Amigo del Papa Francisco, dice que la educación tiene que dar sentido a las cosas.
Roberto Rodriguez tiene 80 años. Fue director del Seminario Menor y obispo auxiliar en Córdoba, Villa María y La Rioja. Amigo del Papa Francisco, dice que la educación tiene que dar sentido a las cosas.
Jugó Liga Nacional con el Atenas «multicampeón», llegó a Estados Unidos e integró los comienzos de la histórica «Generación Dorada». Un tipo simple que vale el «triple» de lo que se conoce.
Roberto Rodriguez tiene 80 años. Fue director del Seminario Menor y obispo auxiliar en Córdoba, Villa María y La Rioja. Amigo del Papa Francisco, dice que la educación tiene que dar sentido a las cosas.
Jugó Liga Nacional con el Atenas «multicampeón», llegó a Estados Unidos e integró los comienzos de la histórica «Generación Dorada». Un tipo simple que vale el «triple» de lo que se conoce.
Nacido en Sol de Julio se emociona po su Jesús María natal. Trabajó en diferentes lugares pero todos lo reconocen porque hace 34 años es parte de la Cooperativa de Servicios Públicos, siendo hasta presidente y hoy es vice.
El joven caroyense eligió vivir y estudiar, la carrera Administración de Empresas, en el exterior por el tenis. Desde el año pasado está radicado en Estados Unidos por una beca en la universidad de Kansas.
Hace más de 10 años es personal único en la escuelita Capitán Diaz Vélez donde asisten siete alumnos. «La realidad que ellos viven es distinta, no tenes que enseñar el valor porque viene incorporado. Me tocó caminar 7 Km para poder llegar a dar clases», señala.
Nacido en Sol de Julio se emociona po su Jesús María natal. Trabajó en diferentes lugares pero todos lo reconocen porque hace 34 años es parte de la Cooperativa de Servicios Públicos, siendo hasta presidente y hoy es vice.
El joven caroyense eligió vivir y estudiar, la carrera Administración de Empresas, en el exterior por el tenis. Desde el año pasado está radicado en Estados Unidos por una beca en la universidad de Kansas.
Hace más de 10 años es personal único en la escuelita Capitán Diaz Vélez donde asisten siete alumnos. «La realidad que ellos viven es distinta, no tenes que enseñar el valor porque viene incorporado. Me tocó caminar 7 Km para poder llegar a dar clases», señala.