El abogado y dirigente radical Ricardo Córdoba cuestionó a los referentes políticos de Jesús María, Federico Zárate y Luis Picat, por sus cambios de pertenencia partidaria. En una entrevista con Radio Jesús María, los calificó como “tránsfugas políticos” y sostuvo que estas decisiones afectan la confianza de la ciudadanía.
“Han llegado por un partido, han abandonado ese partido político”, afirmó Córdoba al fundamentar sus críticas. En ese sentido, consideró que quienes acceden a cargos electivos a través de una fuerza política deberían devolver sus bancas o los espacios obtenidos cuando deciden alejarse de ella.
El dirigente también cuestionó lo que considera una falta de compromiso con los ideales políticos y aseguró que una parte de la dirigencia prioriza la permanencia en los cargos públicos por encima de los proyectos colectivos.
“Están pensando en el futuro de ellos”, expresó durante la entrevista, en la que planteó además que la falta de credibilidad es uno de los problemas que atraviesa la política argentina.
Críticas al funcionamiento de la Justicia
Durante la conversación, Córdoba también se refirió al sistema judicial y advirtió sobre las dificultades que enfrentan los tribunales por la falta de recursos y la sobrecarga de trabajo.
Según señaló, cada empleado judicial debe llevar alrededor de 50 o 60 causas, mientras que los asesores letrados que brindan asistencia gratuita pueden tener aproximadamente 300 expedientes a su cargo.
“Están funcionando bien, pero sin medios”, sostuvo al referirse a los tribunales locales. Para el abogado, esta situación dificulta que las respuestas judiciales lleguen en tiempo y forma.
Además, cuestionó la influencia de la política en las decisiones judiciales y consideró que la independencia de los magistrados es un aspecto central para recuperar la confianza de la sociedad.
Su mirada sobre la dirigencia
Córdoba también extendió sus cuestionamientos al escenario político nacional. A su entender, la falta de credibilidad no responde solamente a los dirigentes, sino también a una problemática social más amplia.
“El problema somos los argentinos”, afirmó, al sostener que las conductas de los representantes políticos reflejan, en parte, características de la propia sociedad.
En ese marco, insistió en la necesidad de recuperar valores y compromiso en la actividad pública, tanto en el ámbito local como en el nacional.