La aparición de nuevos síntomas compatibles con la deriva de herbicidas hormonales volvió a generar preocupación entre los productores vitivinícolas de Colonia Caroya. El municipio analiza las posibles causas y trabaja en alternativas para mitigar los efectos sobre los cultivos.
Daños en distintas zonas
El ingeniero Eduardo Angulo señaló que los síntomas se observan tanto en el norte como en el sur de la ciudad y estimó que afectan al 90% de la superficie de viñedos. Entre las variedades más sensibles mencionó a la Isabela, cuyos brotes terminales presentan alteraciones.
Según explicó, los registros meteorológicos, las aplicaciones documentadas en zonas cercanas y los antecedentes de análisis de laboratorio constituyen indicios que apuntan a una posible deriva de herbicidas como el 2,4-D y el Dicamba.
Angulo aclaró que el fenómeno no implica necesariamente una mala práctica de aplicación, ya que determinadas condiciones ambientales pueden favorecer la deriva y afectar cultivos sensibles.
Buscan alternativas para los productores
Ante la reaparición de los síntomas, el municipio trabaja junto a los productores en posibles medidas de asistencia. Entre las alternativas planteadas se encuentra la fertilización mediante enmiendas orgánicas.
Mientras continúan evaluando el alcance y las causas de los daños, la problemática vuelve a poner en discusión el impacto de los herbicidas hormonales sobre la producción vitivinícola local.