El meteorólogo Rafael Di Marco advirtió sobre el escenario climático que podría atravesar la región durante los próximos meses, ante la llegada de un fenómeno de El Niño que podría generar precipitaciones significativamente superiores a los valores normales.
Durante una entrevista, Di Marco sostuvo que las lluvias podrían ubicarse hasta un 70% por encima de lo habitual y remarcó que el principal riesgo está dado por la posibilidad de que grandes volúmenes de agua se concentren en períodos muy cortos.
“Estamos preparados realmente para un Niño que es súper fuerte, donde las precipitaciones pueden ser hasta el 70% arriba de lo normal”, planteó el especialista, quien además recordó que en distintos episodios recientes se registraron lluvias superiores a los 300 milímetros en una sola jornada.
Según su pronóstico, durante septiembre podrían comenzar a registrarse precipitaciones por encima de los valores habituales, mientras que el período de mayor intensidad se extendería desde fines de septiembre o comienzos de octubre hasta marzo o abril del próximo año.
La advertencia sobre el río Jesús María
Uno de los principales puntos señalados por Di Marco fue la situación del río Jesús María y la capacidad de la ciudad para afrontar una eventual creciente extraordinaria.
El meteorólogo consideró que, pese a las obras de ampliación realizadas sobre el cauce, persiste un punto crítico en inmediaciones de la pasarela que conecta el sector céntrico con la zona de Parque Suizo y los Bomberos.
“Todo el río está ancho, pero cuando llega a la pasarela es un cuello de botella”, explicó.
Según detalló, el ensanche del cauce permitió ampliar considerablemente la capacidad de escurrimiento, pero ese sector continúa funcionando como una restricción para el paso del agua. Di Marco vinculó esta situación con los problemas registrados durante la creciente de 2015, cuando el desborde y el retroceso del agua provocaron daños en viviendas ubicadas sobre las márgenes del río.
En ese sentido, planteó la necesidad de analizar si la pasarela puede ser modificada o si es posible ampliar el sector del cauce para evitar que se transforme nuevamente en un punto de acumulación.
Críticas a los sistemas de alerta
Di Marco también cuestionó el funcionamiento de los sistemas de monitoreo y alerta temprana instalados en la zona.
Según afirmó, algunas estaciones ubicadas en alta montaña dejaron de funcionar el 21 de julio de este año. Esto, advirtió, limita la posibilidad de conocer con anticipación la cantidad de agua que podría descender hacia la zona urbana.
A esto sumó dudas sobre el sistema de sirenas de alerta instalado años atrás en sectores como el anfiteatro y el cuartel de Bomberos Voluntarios de Jesús María.
“Hace años que no se prueba, así que no sé si estará funcionando o no”, sostuvo.
El especialista también señaló la falta de un mapa de riesgo accesible para los vecinos. Según explicó, desde 2016 se viene haciendo referencia a la existencia de un mapa de amenazas para Jesús María, pero cuestionó que actualmente no pueda consultarse de manera efectiva a través de los canales oficiales.
“No estamos preparados”
Di Marco fue contundente al evaluar el nivel de preparación de la región frente a un evento de lluvias extraordinarias.
“No, no está preparada para eso. Hay que sincerarse, creo que estamos igual o peor que lo que ya nos pasó”, afirmó.
El meteorólogo remarcó que la prevención debería comenzar antes de que ocurra una nueva emergencia y planteó la necesidad de aprovechar la información disponible para establecer protocolos, mejorar los sistemas de alerta y determinar qué deben hacer los vecinos ante una eventual creciente.
La advertencia llega mientras distintos sectores de Sudamérica atraviesan episodios de precipitaciones intensas y mientras se monitorea la evolución de El Niño, que podría tener impacto sobre el régimen de lluvias en la región durante la próxima primavera y el verano.
Di Marco también se refirió al término “ciclogénesis”, que en los últimos días ocupó numerosos titulares a nivel nacional. Explicó que se trata, en términos meteorológicos, del proceso de formación o intensificación de un sistema de baja presión, y cuestionó el uso del término en algunos medios por considerar que puede generar una alarma innecesaria.
El especialista sostuvo que los fenómenos de lluvias y tormentas intensas forman parte de la dinámica climática de la región, aunque advirtió que el desafío está en contar con infraestructura y sistemas de prevención adecuados cuando se producen eventos extraordinarios.