«Salgo de mi casa a las 7 de la mañana y vuelvo a las 8 de la noche». Con esa frase, Soledad Ferreira resumió la realidad que atraviesa como docente en Córdoba. Tras participar de la marcha federal realizada en Buenos Aires, aseguró que el principal reclamo del sector sigue siendo el deterioro del salario y la pérdida del poder adquisitivo.
En diálogo con Radio Jesús María, Ferreira contó que integra el nivel medio y el nivel superior, donde forma a futuros docentes. Sin embargo, explicó que esos dos cargos no alcanzan para sostener la economía familiar y que desde hace dos décadas también trabaja en un comercio.
«Tengo dos trabajos en educación y además hace 20 años trabajo en un comercio haciendo trámites. Mi vida se pasa 14 horas afuera de mi casa para poder llegar a fin de mes», relató.
La docente sostuvo que la situación se agravó por la eliminación de la paritaria nacional docente y del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), además de cuestionar la falta de respuestas del Gobierno nacional a los reclamos del sector.
«Con la vocación no se vive»
Ferreira señaló que, aunque la vocación sigue siendo un motor para quienes eligen la profesión, las condiciones económicas hacen cada vez más difícil sostenerla.
«Más del 80% somos mujeres y muchas somos sostén de familia. Tengo una hija que estudia en la universidad y cuesta muchísimo llegar a fin de mes», expresó.
Además de cumplir con extensas jornadas laborales, indicó que los docentes deben continuar capacitándose con recursos propios para adaptarse a las nuevas demandas del sistema educativo.
Un rol que excede la enseñanza
Actualmente preceptora en el IPEM 412, explicó que la tarea cotidiana ya no se limita al acompañamiento pedagógico.
«La escuela se ha convertido en un solucionador de problemas. Además de enseñar, contenemos, acompañamos y muchas veces debemos ver si los estudiantes comieron. Si un chico no come, tampoco puede aprender», afirmó.
En ese sentido, observó un crecimiento de la demanda de asistencia alimentaria en las escuelas y aseguró que el contexto social también impacta en la permanencia y el rendimiento de los estudiantes.
Preocupación por la formación docente
Uno de los datos que más preocupación le genera es la disminución de jóvenes que eligen estudiar profesorados.
«Las tecnicaturas tienen muchísima matrícula, pero en formación docente nos cuesta llegar al mínimo que exige el Ministerio. Y después muchos estudiantes abandonan porque encuentran otras actividades mejor remuneradas», explicó.
Según Ferreira, la pérdida de poder adquisitivo de la profesión influye directamente en esa decisión.
«La educación es el único medio para salir adelante»
A pesar del escenario que describió, aseguró que nunca dejó de creer en la educación pública y en la importancia de seguir defendiendo la profesión.
«Muchas veces pensé en dejar todo o buscar otra cosa, pero me apasiona enseñar. Tengo la convicción de que hay que seguir luchando porque la educación es el único medio que tenemos para salir adelante», concluyó.