Dalila Colella, bombera voluntaria de Jesús María e integrante de la Brigada USAR Córdoba, continúa a la espera de la confirmación del vuelo que la llevará a participar de la misión humanitaria destinada a colaborar en las tareas posteriores a los terremotos que afectaron a Venezuela.
La joven de 25 años explicó que, desde que fueron convocados, todos los brigadistas permanecen en sus respectivas localidades preparados para partir en cualquier momento.
«El viernes fuimos convocados por la brigada, nos dirigimos al centro de operaciones, preparamos todos los equipos y ahora estamos esperando la asignación del vuelo para ir a colaborar», contó en diálogo con Noticias Jesús María.
Mientras tanto, reciben información permanente sobre la evolución de la emergencia y las posibilidades de traslado.
«Todos los días nos mantienen al tanto si hay alguna novedad. Cada brigada está en su localidad esperando esa noticia para ver si viajamos o no. Eso ya es ajeno a nosotros», explicó.
«Para eso entrenamos»
Colella forma parte de un equipo especializado en búsqueda y rescate en estructuras colapsadas. Durante todo el año realizan capacitaciones y entrenamientos periódicos para estar preparados ante este tipo de emergencias internacionales.
«Todos los meses nos reunimos un fin de semana para entrenar y estar preparados para cualquier circunstancia», señaló.
Aunque reconoce que nadie desea que ocurran catástrofes de esta magnitud, aseguró que este tipo de despliegues representan el objetivo para el que se entrenan desde hace años.
«Es un orgullo poder representar a la institución de Bomberos de Jesús María, a la zona, a la provincia y al país. Uno siempre se capacita sin saber si realmente va a poder actuar en un hecho real. Para eso entrenamos», afirmó.
Un sueño que nació de chica
La vocación de Dalila comenzó cuando era niña. Recordó que un vecino bombero despertó en ella la admiración por el servicio y el deseo de vestir el uniforme algún día.
«Es un sueño que tuve desde pequeña. Veía a mi vecino salir a las emergencias y siempre me quedaba mirando cómo pasaba el camión de bomberos. En 2019 pude ingresar como aspirante y desde entonces no dejé de capacitarme», relató.
Para la joven, ser bombera es una elección que va mucho más allá de una actividad voluntaria.
«Es algo que uno siente. Cuando suena la alarma para cualquier emergencia, literalmente dejás todo lo que estás haciendo para ir a ayudar. Eso es lo que realmente se necesita», expresó.
El respaldo de la familia y el trabajo
Además de su actividad como bombera, Dalila trabaja y destacó que tanto su familia como sus empleadores comprenden la importancia de su compromiso con el servicio.
Contó que, durante las temporadas de mayor riesgo de incendios forestales, suele avisar con anticipación en su lugar de trabajo para poder responder si surge una emergencia.
«Gracias a Dios tengo el apoyo de mi familia, de mis amigos y también de mi trabajo. Siempre hay alguien que está acompañando y eso hace que uno pueda seguir adelante con esta vocación», concluyó.
La brigadista permanece lista para viajar apenas reciba la orden de despliegue, con el objetivo de aportar su experiencia en búsqueda y rescate a las comunidades afectadas por el desastre natural.