El 12 de abril de 2008, el Indio Solari se presentó en el escenario del anfiteatro José Hernández, protagonizando uno de los recitales más multitudinarios que recuerda Jesús María. Más de 40 mil personas llegaron al predio para presenciar el show del histórico referente del rock argentino, en una noche que quedó grabada en la memoria colectiva de la ciudad.
El recuerdo volvió a cobrar fuerza en las últimas horas tras conocerse la muerte del músico. La coincidencia resulta aún más significativa porque apenas dos semanas atrás, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado se presentaron en el mismo escenario del Festival Nacional de Doma y Folklore. Durante ese recital, la banda recordó que Solari seguía la transmisión a través de internet, acompañando a la distancia una presentación que volvió a reunir a miles de seguidores.
Uno de los que conserva una anécdota imborrable de aquella noche es Nicanor Copetti, actual secretario de Patrimonio del Festival de Jesús María. En 2008 formaba parte del equipo técnico del anfiteatro y fue testigo privilegiado de lo que ocurría detrás del escenario minutos antes de que el músico saliera a escena.
Copetti recordó que el sistema de iluminación era muy diferente al actual. Para dar inicio al espectáculo, un grupo de operarios debía accionar manualmente un gran tablero de disyuntores que controlaba las luces del anfiteatro.
“Nos dijeron que cuando empezara la banda teníamos que bajar todos los disyuntores juntos. Eran como veinte llaves que manejaban toda la iluminación del festival”, relató.
Mientras esperaba la señal para apagar las luces, observó a una persona que recorría el sector de camarines supervisando los últimos detalles antes del show.
“Yo veía a un señor que caminaba y pregunté quién era. Me dijeron: ‘Ese es el Indio Solari’. Yo mucho no lo conocía en ese momento”, recordó entre risas.
El momento más impactante llegó segundos después. Cuando las luces se apagaron por completo y el artista apareció frente a la multitud, la reacción del público se hizo sentir de inmediato.
“Nos habían advertido que íbamos a sentir un temblor. Y fue así. Cuando se apagó todo de golpe parecía que se movía el lugar donde estábamos nosotros”, contó.
La vibración se percibía especialmente en la zona de camarines y también cerca de las tribunas.
“Después nos acercamos al lado de las tribunas y se movían de verdad. Nos asustamos un poco porque era un movimiento importante, pero no pasó nada. Fue un espectáculo muy bueno”, señaló.
Aquel recital marcó un antes y un después para el anfiteatro José Hernández. Fue una de las primeras grandes convocatorias de rock que recibió el predio y demostró la capacidad del escenario jesusmariense para albergar eventos masivos más allá de la tradicional programación de doma y folklore.
El saludo reciente de Fundamentalistas al Indio en Jesús María