El ajedrez sigue ganando espacio en las aulas de Jesús María. Lo que comenzó en 2025 como una prueba piloto en dos jardines de infantes, hoy se transformó en un programa educativo que llega a 350 niños de instituciones públicas y privadas de la ciudad.
Así lo explicó Sebastián Badía, uno de los impulsores de la iniciativa junto al Círculo de Ajedrez y docentes locales. Según detalló, el proyecto busca utilizar el juego como herramienta pedagógica desde el nivel inicial.
“En 2025 alcanzó a cien niños y este año estamos llegando a 350. Lejos de ser un juego, está siendo la puerta de entrada para diferentes habilidades en el nivel”, remarcó.
Más que un juego
Badía aclaró que no se trata de enseñanza competitiva tradicional, sino de “ajedrez educativo”, integrado a otras áreas como informática, robótica, teatro y educación física.
“La verdad que trajo resultados hermosos. Las seños relacionaban el ajedrez con informática, con robótica, con teatro, con educación física”, contó.
En ese sentido, destacó especialmente el rol de las docentes: “Las verdaderas heroínas de este proyecto son las seños. Ellas son las que se llevan el proyecto al hombro en los diferentes jardines”.
Valores y habilidades para la vida
Durante la entrevista, Badía subrayó que el ajedrez permite trabajar hábitos, convivencia y manejo emocional desde edades tempranas.
“El ajedrez te enseña a saludar, a respetar al otro, a esperar el turno, a sentarte bien, a decir buena partida al rival”, señaló.
También remarcó la importancia de aprender a perder y a ganar: “Un chico que aprende a perder y a ganar en sala de cinco va a evitar una frustración en la facultad, porque entendió desde pequeño que a veces se gana y a veces se pierde”.
Una apuesta a largo plazo
El referente explicó que el objetivo es que el programa pueda sostenerse en el tiempo sin depender de una sola persona. Por eso este año incorporaron un segundo nivel de capacitación para que las docentes formadas puedan enseñar a nuevas camadas.
“Los proyectos tienen que trascender a las personas. La idea es que siga solo y que no necesite de un instructor”, sostuvo.
Finalmente, valoró el acompañamiento municipal y recordó que años atrás una propuesta similar no pudo concretarse por falta de recursos.
“Antes era considerado un gasto. Hoy es una inversión. Y eso es una decisión política”, concluyó.