Fiel a su tradición y con la mística intacta, Oscar Esperanza «El Chaqueño» Palavecino hizo su ingreso al Anfiteatro José Hernández montado a caballo. En una Edición 60 que ya es histórica, el cantor de Salta reafirmó por qué es el máximo embajador del monte en el escenario Martín Fierro.
No fue una entrada más. Pasadas las 21:10 hs, el murmullo del público se transformó en un grit o ensordecedor cuando las puertas del campo se abrieron para recibir al jinete más esperado. Vestido de gala criolla, con su sombrero característico y una estampa que impone respeto, el Chaqueño recorrió el campo de jineteada saludando a una multitud que lo vitoreó desde cada rincón de las gradas.
El ritual del poncho y el caballo
La entrada a caballo no es solo un espectáculo visual; es un símbolo de identidad que conecta el monte salteño con la esencia del festival. Este gesto marcó el inicio de su participación en la noche, adelantando lo que sería su show central en la madrugada. La mística se sintió en el aire: el relincho, el paso firme del animal y la figura del artista fundiéndose en una sola imagen de tradición pura.
Una maratón de éxitos
Tras el imponente recibimiento en el campo, la expectativa se trasladó al escenario para su concierto principal de 150 minutos, programado para comenzar a las 00:10 hs. Con una lista de temas que recorre décadas de historia folclórica, el Chaqueño se dispuso a celebrar el aniversario de diamante del festival junto a su gente, en una noche donde ni la lluvia del día anterior ni la tensión política pudieron opacar el brillo de la zamba y la chacarera.