En el tradicional encuentro que se realiza cada año, la Comisión Directiva homenajeó a jinetes, delegados y a todo el personal que hace posible el espectáculo en el campo de jineteada. «Es un orgullo celebrar estos 60 años con quienes ponen el cuerpo y el alma», destacó el presidente Juan López.
Este mediodía, el Festival Nacional de Doma y Folklore hizo una pausa en la competencia para celebrar el tradicional almuerzo de camaradería. El Salón Pampa de la Sociedad Rural de Jesús María fue el escenario elegido para este encuentro donde se entregaron reconocimientos a todos los involucrados en el desarrollo de la actividad de campo.

Un homenaje al «detrás de escena» del coraje
El evento permitió un momento de distensión en la previa de las definiciones del campeonato. Recibieron sus recordatorios del 60º Festival no solo los jinetes y delegados, sino también los eslabones fundamentales que garantizan el éxito de cada jornada:
- Personal de salud: Médicos de campo y kinesiólogos.
- Autoridades de campo: Capataz de campo, jurados de jineteada y de tropillas.
- Protagonistas del espectáculo: Apadrinadores, payadores, relatores y tropilleros.
Palabras de gratitud

El presidente del Festival, Juan López, fue el encargado de encabezar la entrega y dirigir unas palabras a los presentes, resaltando la importancia del trabajo en equipo y la identidad gaucha que une a todas las delegaciones del país y de naciones hermanas.
Este almuerzo se consolida, año tras año, como el espacio ideal para fortalecer los vínculos de hermandad antes de que el clarín vuelva a sonar y el Martín Fierro reciba a los jinetes para las montas decisivas.