Con el sello inconfundible del norte, el grupo jujeño transformó la cuarta noche del festival en una verdadera celebración. Entre papel picado, harina y mucho ritmo, Kepianco puso a bailar a las miles de almas que colmaron el Anfiteatro José Hernández.

La jornada de este lunes 12 de enero no fue una más. En el marco de los 60 años del Festival Nacional de Doma y Folklore, Kepianco desembarcó con toda la mística del carnaval jujeño para demostrar que, cuando suena un huayno o una saya, el corazón festivalero late más fuerte.
El color de la Quebrada en el escenario
Desde los primeros acordes de los vientos, la atmósfera del predio cambió por completo. La agrupación, que se destaca por su energía arrolladora y su vestimenta colorida, desplegó un repertorio cargado de alegría que invitó al público a levantarse de sus asientos.
- Comunión total: No faltaron los clásicos del cancionero popular que hicieron que el público agitara los ponchos y pañuelos al aire.
- Ritmo y danza: Acompañados por cuerpos de baile que le dieron un marco visual imponente, Kepianco logró trasladar la esencia de la Puna directamente al escenario Martín Fierro.






