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Rodolfo Gerardi, uno de los primeros fotógrafos de Jesús María

Hoy, a poco de cumplir 83 años, aprovecha eventos como el desfile del 9 de julio para seguir en contacto con su pasión. Cómo es el legado que ha transmitido a su hijo César y María Fernanda.
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César Gerardi, hijo
Rodolfo Gerardi, fotógrafo

De traje, corbata y sombrero, con cámara en mano retrataba a quien desfilaba por Avenida San Martin en los festejos de la fecha patria en Colonia Caroya. Podría pensarse que una larga jornada de estas características es demandante para alguien de su edad pero él insiste «es más fuerte que yo».

Nació el 17 de septiembre de 1939 en Villa Angela, Chaco. A sus veintitantos, vino a vivir a Córdoba donde siguió ejerciendo la profesión que aprendió, la construcción. Pese a ello, desde pequeño le fascinaba usar la cámara de fotos de su mamá.

«Cada vez que venía del colegio, en la plaza había un fotógrafo de esos con la cámara de madera y que se tapaban la cabeza con un trapo. Siempre me llamó la atención», recordó.

En 1965, fue su casamiento con Estela Baldo y al año siguiente, se convirtió en el primer fotógrafo del Festival de Doma y Folclore. El camino del arte lo llevó a comprar un laboratorio y a dedicarse de lleno a congelar instantes.

También en 1966 llegó María Fernanda, su primera hija. Tiempo después sería el turno de César. Ambos estudiaron profesiones diferentes pero en un momento de sus vidas, el legado de la fotografía de su padre impactó y siguieron sus pasos.

«Estaba por cambiar el auto pero agarré y le compré la cámara a mi hijo, se le caían las lágrimas y me abrazó», contó.

Por su lado, César narró cómo fue su infancia rodeada de rollos y flashes. «Yo le doy la cámara y seguro que si me pongo al lado, la de él va a ser mejor. No sé cómo hace pero siempre son mejores», afirmó. Actualmente, continúa brindando servicios de fotografía e invirtió los roles, ahora es él quien le presta los equipos a su padre cuando le pide «ir a divertirse un rato».