Proyecto Carayá, el lugar que rescata monos y pumas en peligro de extinción

El Proyecto Carayá es el único centro de primates en Argentina. Se constituye como una ONG, ubicada en La Cumbre desde hace más de 28 años. Conserva especies de animales, los rescata del cautiverio e interviene en el tráfico ilegal, mascotismo y destrucción de hábitats naturales. Actualmente están al cuidado de 170 monos de tres especies y 10 pumas.

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María Alejandra Juárez, Fundadora y Directora Proyecto Carayá

Proyecto Carayá es una ONG, única en Argentina que lleva más de 28 años de actividad. Ubicado en Ruta E66, en La Cumbre, Córdoba, funciona como un santuario para muchos animales que se encuentran fuera de su ambiente natural.

Actualmente cuentan con diez pumas y ciento setenta monos, muchos de los cuáles sufren “mascotismo” y consecuentemente deben ingresar a un programa para enseñarles “a ser monos nuevamente”. Una forma de rehabilitación, para que el animal pueda desenvolverse en grupo, dentro de un espacio natural, con libertad e intercomunicación junto otros compañeros sueltos. Particularmente los monos que habitan el santuario, provienen del tráfico de fauna y de cautiverio. A medida que el espacio fue creciendo, pasó a convertirse en el Proyecto que es hoy.

Los responsables de la reserva, se encuentran trabajando con tres especies de monos. El Carayá, que proviene del noroeste y es uno de los mamíferos más comercializados en el país, el mono Capuchino originario de Salta  y el mono Capuchino que pasa a ser otra especie porque pertenece a Misiones. 

Otros animales que habitan el lugar, son los pumas adultos y bebés. Hay una gran cantidad, debido a las actividades de forestación y las consecuencias terribles que se arrastran, dejando a los animales con poco ambiente. 

Un eje problemático, según comentó María Alejandra Juárez, Fundadora y Directora Proyecto Carayá, fue proveer de alimentos a los pumas silvestres o salvajes. Muchas veces los animales cazaban a terneros y potrillos y esto generaba dificultades con sus propietarios. Como solución, mediante un proyecto de inserción de vizcachas en la zona, bajó considerablemente el ataque de los pumas hacia otros animales de ganado vacuno.

La zona cubierta que abastece a los pumas, son 360 hectáreas aproximadamente, dentro de las cuales se encuentran distribuidos refugios de vizcachas para que sean cazadas. “Se trata de reconstruir el ecosistema de a poco”, explicó Juárez. Aclaró que en dichos espacios está prohibido cazar, pero en el caso de los pumas es diferente, dado a que bajan y consiguen su alimento de manera libre. 

Además desde el Proyecto se está viendo de implementar otras formas para coordinar conjuntamente con agricultores, alguna forma para organizar el campo y evitar que los pumas coman sus animales. 

Finalmente, la situación del santuario frente al contexto de pandemia, perjudicó parte de los ingresos del lugar. Las visitas al predio se vieron cerradas antes que se declarara la cuarentena, luego abrieron y hoy se encuentran recibiendo visitas con una cantidad delimitada y cuidados correspondientes. Los días sábados y domingos se puede ingresar a realizar visitas. 

Dos son los objetivos próximos a cumplir por parte del Proyecto, en principio que aquellos monos que están preparados para volver a su hábitat natural (avalado por estudios del CONICET) puedan concretar su salida. Sin embargo, los trámites burocráticos hacen que estas posibilidades tengan arduas demoras. Otro sueño, es poder realizar un santuario para los pumas que no pueden volver más a su ambiente natural.