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Más de dos horas de terror vivió la familia D´olivo víctima de delincuencia

"Jamás estuve expuesto a una situación así en todos mis años de comerciante". Tres delincuentes los sorprendieron durmiendo pidiendo dólares. "Utilizaron extrema violencia y destruyeron todo el mobiliario de la casa", aseguró.

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Raúl D’Olivo, vecino y empresario de Colonia Caroya, junto a su esposa y nietos, vivieron horas de terror al ser asaltados en su casa por tres sujetos, el lunes entre las dos y las cuatro y media de la madrugada.

Según cronicó Raúl, los delincuentes ingresaron por el fondo de la vivienda: «Uno de ellos accede por una ventanita del baño que da al exterior. Una vez ingresado, le abre a todos».

«Se dirigen a una de las habitaciones, donde estaban mis nietos, de 18, masculino, y una nena de 13 años, los cuales son reducidos. El varón con la pistola en la cabeza. Los sujetan, los tapan, los ponen boca abajo y les sacan los celulares y preguntan dónde está mi habitación», cuenta el damnificado.

Raúl asegura que los sujetos ingresaron a su dormitorio por la puerta y por la fuerza: «fue un impacto, se llevaron la puerta, rompieron los vidrios y entraron a la carrera a mi habitación. Pudieron vencer la puerta, pero fue en dos segundos, rompiendo los vidrios y tirándose encima de nosotros en la cama», dijo.

D’Olivo asegura que en la confusión del momento y la premura, se cruce en un forcejeo con los delincuentes: «me pongo a pelear con ellos, a pesar que uno me amenazaba con un arma de fuego en la cabeza (…) trataban de agarrarme, me tiraban contra la pared. El que me apuntaba en la cabeza, que decía que me iba a matar».

«El que estaba con el revolver – sigue relatando Raúl – lo deja y a golpes de puño … bueno, quedé desvanecido, sin aire, luego reacciono estando totalmente atado y nos tiran en la cama a mí y a mi señora, amenazando permanentemente que le entreguemos, pedían dólares».

Lo delincuentes pedían dólares permanentemente, a pesar de la entrega de una «importante» cifra de dinero que la familia le hizo entrega, producto de la recaudación del supermercado: «Con esto no alcanza, anda pensando que nos tenés que dar los dólares», habrían insistido los malvivientes.

«Me destruyeron todo el mobiliario de la casa, completo. El dormitorio quedó todo destruido (…) Cada cinco minutos venía la presión del arma amenazando de muerte. Insistían que no nos querían hacer daño, que era responsabilidad nuestra dar información sobre dónde estaban los dólares. así siguieron durante una hora, hora y cuarto», relata el damnificado.

Cuando D’Olivo logra desatarse, los delincuentes vuelven a ingresar a la habitación, lo tratan de manera más violenta: lo atan de manos, talones y le colocan una camisa en la cabeza: «Ahora vas a contar hasta dos mil, y cuando llegues a dos mil, la decisión va a ser tuya y lo que pase en esta casa», cuenta que le decían los delincuentes.

Alrededor de las cuatro y media de la madrugada, los sujetos se van del lugar con el botín entregado por la familia D’Olivo, dejando sólo el impacto del mal momento.

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