El otro voluntariado del Festival, la vigilancia escolar

Cada noche, unos cien familiares de alumnos prestan su tiempo para realizar tareas dentro del anfiteatro de manera desinteresada.

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AUDIO | Patricia Bozetto, integrante de la cooperadora IPEM 272

La gran logística que conlleva poner en marcha el espectáculo del Festival de Doma y Folclore cada noche implica la labor de cientos de personas.

Las tareas, muchas veces desapercibidas, le permiten a la comisión ahorrar más de un millón de pesos al no tener que contratar seguridad privada.

Con turnos dobles, los papás ayudan en los controles de las plateas altas, en los ingresos al campo de jineteada y las salidas de emergencia, entre otros.

Una situación que ocurrió este año y profundizó la red de las 20 cooperadoras escolares es la colaboración entre ellas para cumplir los cupos de cada jornada.

«El festival es un patrimonio de Jesús María, Colonia Caroya y Sinsacate, de todas las escuelas. Por eso los padres y así mismo ex alumnos colaboran mucho», expresó.