“Pipo” Preziosa, la Radio hecha con el corazón

El locutor y animador de 76 años trabajó en los primeros años de la radiofonía local. Historias y anécdotas en el Día Mundial de la Radio.

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Nicolás “Pipo” Preziosa hoy tiene 76 años y logró acumular 43 años de radio, precursor junto a Luis Eduardo Sánchez de la publicidad callejera, la radio de circuito cerrado y luego la primera Frecuencia Modulada de Jesús María (FM) es fiel relator de la historia vida de la radio lo

cal.

No pudo dejar de emocionarse al recordar que fue la Familia Sánchez la encargada del sonido del Primer Festival de Doma y Folclore y fueron ellos también quienes por primera vez lo llevaron a la radio. Cada evento, cada fiesta era motivo de transmisión.

Los años han acumulado en “Pipo” al que algunos rebautizaron “fósil “, “prócer” y hasta dinosaurio, siempre aludiendo al más longevo del grupo, cientos de recuerdos que mantiene intactos en su memoria. Se ha dado el lujo de cosechar cientos de amigos y conocidos con los que compartió micrófono, horas de transmisión y coberturas especiales.

El deporte fue su especialidad, las transmisiones de box, futbol, maratones, las campañas ayudando a los clubes, instituciones de bien público, parroquias, escuelas. Nada quedó librado al azar. Los primeros años marcaron el camino de lo que vendría después.

Junto a Don Luis Sánchez “El Baby” como “Pipo” lo recuerda fue quien hizo mucho para que se fuera dando la y las radios de Jesús María.

Los tiempos cambiaron, y las nuevas tecnologías puestas al servicio de las comunicaciones parecen cada tanto querer estropear al mágico mundo de “La Radio”, pero todo lo nuevo termina rindiéndose a los pies del medio que atrapa, vaya uno a saber por qué, horas y horas, días, meses y años. Voces que fueron, que son y las que vendrás, todas hechas para hacer soñar, algo que ningún otro medio puede explotar como lo hace “La Radio”

La Radio en el país

Desde aquella noche fundacional del 27 de agosto de 1920 impulsada por el entusiasmo de Enrique Telémaco Susini,Miguel Mujica, Luis Romero Carranza y César José Guerrico, han pasado noventa y dos años y cientos de voces y sonidos han recorrido los inasibles surcos del éter radiofónico. Allí quedaron registrados los momentos de esporádicas alegrías o infinitas penurias que acompañaron la vida cotidiana de nuestra sociedad. Ahí se cruzan y conviven los personajes tiernos e irrepetibles de la gran Niní Marshall y la inconfundible máscara del candoroso “Felipe” de Luis Sandrini; la incuestionable ductilidad vocal de Pepe Iglesias, «El Zorro», y la ácida ironía de su tocayo Arias; los enfervorizados relatos de Luis María Sojit, Lalo Pelicciari o “El Gordo” José María Muñoz y las narraciones amables de los elegantes y atildadosFioravanti u Osvaldo Caffarelli en sus noches luminosas desde el Luna Park o -más acá en el tiempo- del multifacético Víctor Hugo Morales. Y, también perduran, las huellas dibujadas “en el aire” por Antonio Carrizo y Jorge “Cacho” Fontana, Héctor Larrea y Mario Pergolini, Elizabet Vernaci y Eduardo Aliverti, o Hugo Guerrero Marthineitz y Nora Perlé… En fin, de tantos y tantas que han habitado o aún moran en esos domicilios situados en una frecuencia del dial de la Amplitud Modulada o de la FM.

También allí están las historias impredecibles de Tarzán, Rey de la Selva para compartir la taza del café con leche humeante y las tostadas con manteca y dulce de leche y las sagas irrepetibles de un Poncho Negro invencible y fraternal o de un generoso Terry Atlas siempre dispuesto a cumplir con la arriesgada misión aérea que se le había encomendado y que él enfrentaba con coraje singular.

Para más de una generación que primero vibró junto al aparato con formato de «capilla» o «catedral» y luego con la portátil «a transistores», la Radio es el medio inexorablemente asociado al discurrir de un universo compuesto por vocablos ríspidos o gentiles, extraños o familiares a fuerza de tanto sonar:»Mamarrachito mío», «Aquí Base Naval Puerto Belgrano», «Les habló el Amigo Invisible», «Deben ser los gorilas deben ser»,»Informó: el boletín sintético de radio El Mundo», «He aquí las primeras noticias para este Boletín», «Venga del aire del sol /del vino de la cerveza…», «Sí amigos; ésta es la casa de los Pérez García», «Tu show nocturno exclusivo, Modart en la noche», «A partir de este momento las emisoras integrantes de la Cadena Nacional…», «… a las veinte y veinticinco…», «Cita de la juventud triunfadora». En fin, Mis Queridos Filipipones, Mis Estimados Escuchadores: «¡Ay Esmeralda! rascame la espalda…”