Desde Bouwer, dos acusados de matar a Wanda dieron su versión de los hechos

► Mario García y Maximiliano Vargas se defendieron de las imputaciones que pesan en contra de ellos. ► Negaron conocer a la víctima, admitieron su relación con su papá y reconocieron que consumían droga. ► "Estamos injustamente acá, somos tres perejiles" señalaron.

Foto: Ilustrativa / La Voz.

AUDIO | Mario García, imputado por el femicidio de Wanda.

AUDIO | Maximiliano Vargas, imputado por el femicidio de Wanda.

Marío García y Maximiliano Vargas, dos de los detenidos por el femicidio de Wanda Navarro, hablaron desde la cárcel de Bouwer y se defendieron de las acusaciones que se le imputan.

En declaraciones a Radio Jesús María, por primera vez, contaron su versión de los hechos. Pese a que ambos admitieron conocer a Marcelo Navarro (papá de la víctima), señalaron que no tenían relación con Wanda. Además, desconocieron cualquier tipo de vínculo con Romina Vernola, la acusada de haber ofrecido recompensa por la muerte de la adolescente.

«Yo vivía a unas cuadras, lo conocía al padre. Cuando caí detenido salió a decir que me conocía de vista, eso me llamó la atención porque  estuvo viviendo al lado de mi casa y trabajó conmigo en una empresa (…) Con él sí he tenido contacto, lo saludaba pero nunca tuve contacto con su hija ni con otros de su familia», expresó Mario García.

Por su parte, Maximiliano Vargas alias «Muñeco» manifestó:

«Lo conozco al papá de Wanda. Todo el que lo conoce sabe que cayó por el tema de droga».

En su relato, los detenidos se consideraron «perejiles» de la causa y dijeron que también quieren justicia pero «con los verdaderos culpables».

«Yo entiendo el dolor de la familia pero también quiero que nos entiendan a nosotros, estamos injustamente acá somos tres perejiles (…) Nunca estuve involucrado en los negocios de la (venta) droga. Yo consumí droga pero nunca vendí. No tengo nada que ver con esto que se me acusa», sostuvo García.

«Yo estaba en la casa de mi novia, todavía no la llamaron a declarar. Fue cuatro veces a tribunales y le dijeron que ya la iban a llamar. Ella estaba conmigo ese día (…) Yo consumía droga, desde un par de añitos. No era de todos los días sino cuando salía a los bailes. No era adictivo, podría estar tranquilamente sin consumir», agregó Vargas.

Los detenidos se contradijeron al tratar de explicar la naturaleza del vínculo que los unía, mientras García dijo que eran solo conocidos, Vargas aseguró que entre ellos se juntaban a jugar al fútbol.

«Yo duermo tranquilo todas las noches porque tengo la conciencia tranquila. Creo que otros no lo pueden hacer», cerró García.

«A mí se me cumplen los dos años, el 4 de septiembre quiero que salga toda la verdad a la luz. No tienen ninguna prueba, son testigos falsos. Me aguanté estos dos años porque son los tiempos de la justicia», concluyó Vargas.

Una causa compleja

La investigación por el femicidio de Wanda no tiene un único móvil. Además del homicidio por promesa de recompensa, el segundo eje gira en torno a los presuntos abusos sexuales que se habrían cometido en contra de menores de edad y mediando amenazas con armas blancas.

La ausencia de pruebas objetivas se suple, según fuentes con acceso a la causa, con una cantidad considerable de pruebas indiciarias que justifican la solicitud del fiscal de que los imputados sigan con prisión preventiva, mientras continúa la investigación.

En una reciente inspección judicial, se reconstruyó una situación aportada testimonialmente que habría ubicado a tres de los cuatro acusados con Wanda el día de su desaparición, el 23 de agosto de 2018.