REGIONAL | Preocupación por el estado de los caminos rurales

Las lluvias constantes de los últimos días empeoraron la situación. Consorcios camineros trabajan con escaso personal y recursos materiales insuficientes, a pesar de recibir el dinero mensualmente por parte del gobierno provincial. Aseguran que el nivel de certificación bajó del 90 al 70 por ciento. Vecinos de zonas rurales, se quejan.

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Sergio Cola es vicepresidente del Consocio Caminero «Los Cometierra», quien habló con RADIO JESÚS MARÍA y explicó el por qué de la situación de los caminos: a pesar de estar con los pagos del gobierno provincial al día, no alcanza para cubrir todos los gast

os; bajó el porcentaje de certificación; la mano de obra y las maquinarias son insuficientes; y la emergencia hídrica cambió las prioridades en los últimos tres años.

«Cuando viene la época de lluvia, se arruinan (…) La solución sería un enripiado, poner un 0.20, o al menos un arenado (…) Hace tres años, desde que empezó la emergencia hídrica y no se hace nada (…) Todo el dinero ha sido para obras de emergencia, alcantarillas, todo se lo llevó el agua. No hay disponibilidad de dinero para mejoramiento», indicó Cola.

El vicepresidente del consorcio explicó que la necesidad de transitabilidad urge a los vecinos que tienen establecimientos en la zona: criaderos de pollos, de cerdos, y hasta alumnos y docentes que necesitan llegar a centros educativos.

«Todo es poco, para el estado en el que uno quisiera tener los caminos, es poca la maquinaria que tenesmos y es poco el personal (…) no te alcanza para mantener la estructura», expresa Cola, quien agrega: «…han bajado las certificaciones. Si antes tenías un camino bien arreglado que podías cobrarlo al 90 por ciento, ahora se cobra al 70 y eso nos lleva a cobrar menos dinero por metro cuadrado».

En el caso del Consorcio Los Cometierra, con 130 kilómetros en su haber, los 50 mil pesos que, en promedio, reciben de manera mensual, no alcanzan para cubrir todos los gastos de la entidad: «Con eso tenés que pagar seguro, roturas empleados. Cuando tenés más de un empleado, te queda nada para gastar en gasoil y en arreglar el camino», señala.

«La escuela de Las Astillas, la de Nintes – que no está en nuestro consorcio, es Candelaria – pero ahí es más problemático: tenemos zona de napas freáticas. La maestra y los chicos tenían que llegar a pie y están sin pozo negro, todo un problema grave.», cuenta Cola.