INSPECTORA GOLPEADA |Habló la madre de la quinceañera: «Se está perdiendo el respeto»

La mujer aseguró que "era increíble" el estado en el que se encontraba la joven que le propinó tres piñas a una inspectora municipal a la salida de un cumpleaños de quince en el Club Agraria: "Agredía a todo el mundo", dijo. "A veces la culpa la tenemos los papás de no educar a nuestros hijos o contarles cómo son las cosas, decirles 'hijo no consumas esto'", expresó.

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La madre de la joven que celebraba sus quince años el domingo por la madrugada en el Club Agraria de Colonia Caroya – quien prefirió no dar a conocer su identidad o la de su familia – cuando una adolescente le propinó tres golpes de puño en el rostro a una inspectora municipal, a la salida del evento, habló con RADIO JESÚS MARÍA y expresó su angustia por lo sucedido.

«Todo pasó afuera, no adentro. Fue cuando terminó la fiesta. Eran dos chicos y una señorita. No sé cómo se metieron, teníamos dos guardias en la puerta. Un desagradable momento que no nos debería haber tocado. Tendría que haber sido un momento de felicidad», dijo.

La señora aseguró que los inspectores municipales estuvieron atentos al desarrollo del evento y se manejaron con mucho respeto: » estaba todo apagado y el pleito estaba afuera. La señorita no se calmaba con nada. No sé qué tenía pero era increíble, sorprendente. Agredía a todo el mundo, no sé por qué. Nos agredieron. Le dijimos ‘calmense, por favor'», señaló la mujer.

«Lo peor le pasó a la inspectora(…) Qué pena por ella porque ella vino en dos oportunidades. Fue muy amable con nosotros. Lamentable lo que le sucedió (…) teníamos tanto miedo. Llegó la patrulla así que nos metimos para adentro. No estamos acostumbrados a este tipo de pleitos», destacó la mujer.

La madre de la joven celebrada destacó que en la fiesta no había menores, que eran todos adultos, y que no había alcohol. Al ser consultada sobre lo que pensaba en relación al estado de la joven agresora, dijo que no creía que estuviera alcoholizada.

«Uno no piensa que pueden pasar esas cosas o peores. Son cosas de la vida. La culpa la tenemos los papás de no educar a nuestros hijos o contarles cómo son las cosas, decirles ‘hijo no consumas esto’ (…) hoy en día el respeto se está perdiendo», reflexionó la mujer.